Periodismo de soluciones

Cómo Zimbabue, de la mano de un chileno, combate la falta de especialistas en salud mental y expande su experiencia por el mundo

La iniciativa Banca de la amistad (Friendship Bench) que busca ayudar a personas con trastornos leves y moderados comenzó en 2006 con 14 trabajadoras comunitarias de la salud. Hoy hay más de 2 mil en seis países.

Por: Laura Guzmán | Publicado: Lunes 9 de enero de 2023 a las 04:00 hrs.
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Un espacio seguro para el diálogo juega un rol central en la dinámica para enfrentar problemas de salud mental.
Un espacio seguro para el diálogo juega un rol central en la dinámica para enfrentar problemas de salud mental.

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Casi 10 mil kilómetros, unas 30 horas de vuelo, separan a Zimbabue, al sur de África, de Chile. Una lejanía que desaparece cuando se habla de salud mental, porque allá y acá, faltan profesionales ante una población que enfrenta algún tipo de trastorno.

El asunto cobró más relevancia durante la pandemia del Covid-19, pero que en la nación africana se activó ya en 2006, cuando solo había dos psiquiatras. Así nació Friendship Bench (Banca de la Amistad), una organización que comenzó a funcionar con 14 orientadoras y que hoy ha llegado a más de 2 mil trabajadores comunitarios alrededor del mundo.

Países como Estados Unidos, Canadá, Tanzania, Vietnam, Kenia y Malawi han implementado esta idea que se basa en convocar en torno a una especie de banca de plaza -a veces colorida-, cuya misión es sacar a las personas de la kufungisisa, término zimbabuense que hace referencia al pensar demasiado, mediante la creación de espacios seguros, donde los trabajadores comunitarios conversan con quienes necesitan ayuda en bancas instaladas en la comunidad.

El doctor Ricardo Araya (atrás en el grupo) junto a investigadores en Zimbabue en una de las actividades destacadas por la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile cuando fue distinguido con el Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas 2022.

“Hay abuelas en cada comunidad”

El punto de partida no fue grato. El impulsor de esta organización, el psiquiatra Dixon Chibanda, se vio afectado por el suicidio de uno de sus pacientes que no pudo llegar a hablar con él debido a la falta de dinero para pagar el autobús.

Un hecho para nada aislado. Según la Organización Mundial de la Salud, el 3,8% de la población en el planeta padece de depresión, siendo la principal causa de discapacidad, y se estima que cada 40 segundos hay un suicidio. Y pese a estas alarmantes cifras, en las comunidades de menos recursos se estima que hay un profesional de salud mental para 1,5 millones de personas.

Chibanda se puso en contacto con el psiquiatra chileno y ganador del Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas 2022, Ricardo Araya, el cual -a fines de los ’90-, puso en marcha un modelo enfocado en ayudar a mujeres que padecían depresión en Santiago.

Ambos -aprovechando de haber sido profesor y alumno y asociados al King’s College London’s Institute of Psychiatry- comenzaron a trabajar junto a otros especialistas para ver la mejor forma de aplicar un modelo parecido al creado por el chileno en Zimbabue.

Dixon Chibanda,el psiquiatra impulsor de la organización Banca de la Amistad.

“Desarrollamos un protocolo muy detallado y empezamos a testearlo de una forma muy rigurosa. Y ahí le mandamos una propuesta al gobierno canadiense para que nos ayudarán con el financiamiento”, explica Araya.

Luego de una extensa investigación, se creó el primer grupo de abuelas en Zimbabue, “uno de los recursos más confiables que tenemos en África”, comentó Chibanda en una charla Ted en 2017. “Hay abuelas en cada comunidad, hay cientos de ellas”, destacó.

En una primera etapa, el programa entrenó a 14 agentes de la salud no especializadas, contratadas por las autoridades locales de salud, para conversar con personas que necesitaban ayuda debido a trastornos de salud mental como la depresión y la ansiedad. A su labor habitual, que es promover actividades como campañas de vacunación, se les sumo el trabajo en Friendship Bench.

Poleras para ser reconocidos

Los orientadores son generalmente mujeres mayores, pero con el paso de los años los hombres también comenzaron a unirse.

Pasan por un entrenamiento de ocho días guiado por personas capacitadas en salud mental, explica Ruth Verhey, psicóloga y directora de programa de Friendship Bench. “Les entregamos las herramientas necesarias para asesorar y guiar a las personas que lo necesitan”, señala.

Una base del entrenamiento es enseñarles a normalizar. O sea, que el paciente entienda que los trastornos de salud mental pueden alterar las vidas de las personas, lo que deriva en cambios, lo que es algo normal. “Si uno sobrepiensa demasiado, situación que ocurre con la ansiedad y la depresión, es normal andar irritable, es normal no poder dormir. Hacer que las personas normalicen estos cambios las alivia un montón”, explica Verhey.

Un espacio seguro para el diálogo juega un rol central en la dinámica para enfrentar problemas de salud mental.

Las personas pueden acceder a esta especie de bancas de plaza o descanso por cuenta propia o porque fueron derivadas por algún cercano. Los trabajadores comunitarios llevan puesto poleras con el nombre de la organización para ser reconocidos, y esperan en los bancos, pero también pasean por la comunidad para que las personas se les acerquen. Además, se puede acceder a los orientadores mediante WhatsApp o vía telefónica.

Se espera que las personas que acceden a Friendship Bench reciban un mínimo de seis sesiones. La primera se realiza siempre en las bancas de la comunidad, pero después van variando. Puede ser en el domicilio de la persona, por teléfono o en otra locación.

Además, se pueden unir a las sesiones grupales denominadas Circle Kubatana Tose, término zimbabuense que significa tomarse de la mano juntos. Los círculos son guiados por los mismos trabajadores comunitarios y varían en tamaño, edad, sexo, religión y estado de salud mental de los participantes. Cada uno va a tener su tiempo para hablar y comentar sobre su situación y -una regla principal- es que lo que se dice en el círculo queda en el círculo.

Durante la capacitación, se establece una ruta de derivación para los casos que se consideran “banderas rojas” y que requieren más atención. “Si los trabajadores comunitarios ven casos muy complicados se lo derivan a las enfermeras de los centros de atención primaria. Si eso no funciona, la persona es referida a un psiquiatra”, dice la directora de programa.

En 2023 llegará a Colombia y Sudáfrica

La organización ha llegado a seis países, han entrenado a más de 2.000 trabajadores comunitarios y han visto a 158.000 pacientes, pero su deseo es seguir creciendo. La meta es llegar a cinco millones de personas y más de 10 países. Ha recibido el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y se menciona en el plan de acción mundial de las Naciones Unidas.

Además, desde 2019 está incluida en la estrategia nacional de salud mental de Zimbabue, es decir, pasó a ser parte del dispositivo de atención primaria del país.

Este alcance se ha traducido en resultados. En el ensayo clínico que realizaron en 2016 con la revista médica Journal of the American Medical Association, se demostró que el 60% de las personas encuestadas tuvo una mejora en su calidad de vida. A la par, hubo una reducción de un 86% en la idea de suicidio.

“Nos encantaría que esta iniciativa llegue a todos los rincones del mundo. El próximo año llevaremos el programa a Colombia y Sudáfrica, lo que nos tiene muy contentos”, comenta Ruth Verhey.

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  • En esta edición, DF incluye un nuevo artículo de la serie “Periodismo de soluciones”.
  • Este concepto da cuenta de una tendencia que busca poner en primer plano acciones que están dando resultados en resolver distintos problemas sociales y económicos.

El caso local: “La Alegría de Vivir”

A fines de los 90, el psiquiatra Ricardo Araya creó un modelo para ayudar a mujeres que padecían depresión y ansiedad. Este se instauró en tres centros de atención primaria de la capital y consistió en capacitar a trabajadoras no especializadas, como trabajadoras sociales y enfermeras, para que ayudasen a quienes lo necesitaban.
A diferencia de Friendship Bench, todas las sesiones eran grupales, guiadas por las trabajadoras sociales. Este modelo se ha implementado en 15 países, como Brasil, Nigeria y Zimbabue. “Nuestro supuesto se ha ido adaptando a la necesidad del país en donde se implementa”, explica Araya.
El modelo del doctor Araya llegó a su fin, pero las mujeres de la comuna de La Pintana siguieron juntándose habitualmente acompañadas de la asistente social Nancy Parra. Con el tiempo, Parra jubiló, pero las mujeres no dejaron de reunirse, crearon un directorio y nombraron al grupo “La Alegría de Vivir”.
“No hemos dejado de juntarnos desde que partimos, porque en verdad hemos visto buenos resultados. Yo estaba muy mal y esta experiencia me salvó la vida, como a muchas otras compañeras”, comenta Fresia Campillay, una de las primeras en asistir a los grupos debido a una depresión y actual directora de “La Alegría de Vivir”.
Se reúnen los miércoles en un lugar que, luego de unos años, les otorgó la municipalidad, explica Hilda Vásquez, secretaria del grupo. Además, se empezó a correr la voz y se han sumado de otras comunas, como El Bosque y San Ramón.
“Yo llegué en búsqueda de ayuda y la obtuve, me sentí mejor y esto se ha visto en todas mis compañeras. Por eso mismo, no entiendo el hecho de que nunca hayamos recibido ayuda ni que se haya replicado en otro lugar. Hemos logrado todo esto solitas”, afirma Teresa Yanka, secretaria de La Alegría de Vivir.
Araya cree que el Estado perdió la brújula en relación a este tema, ya que a pesar de que el programa obtuvo buenos resultados y que el grupo de autoayuda siguió funcionando durante todos estos años, las autoridades no supieron verlas.

Nueva estrategia
El subsecretario de Salud Pública, Cristóbal Cuadrado, afirma que están trabajando en la brecha de especialistas en el área de salud mental, pero recalca que no es algo pueda resolverse en el corto plazo. “Estamos implementando una estrategia para fortalecer los componentes de promoción y prevención de salud mental”, asegura.
Esto lo harán de la mano con la estrategia promovida por la OMS denominada Mental Health Gap Action Programme (MhGAP). “Primero se trabaja en capacitar a líderes que luego van a capacitar en sus territorios, cubriendo todo el país”, explica la autoridad. El entrenamiento se llevó a cabo por el Ministerio de Salud durante la cuarta semana de noviembre.
Además de esta nueva estrategia, se están desarrollando distintos programas con el involucramiento de la comunidad que facilitan el acceso y atención de las personas. Algunas de ellas se originan desde el Ministerio de Salud y otras desde la sociedad civil.
“Actualmente, todas las regiones del país cuentan con psiquiatras. Sin embargo, sabemos que debemos seguir cubriendo brechas con estrategias innovadoras”, comenta Cuadrado, agregando que están dispuestos a aprender de experiencias internacionales.

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